Un ruido estrepitoso me despertó de una plácida somnolencia. Pasó demasiado rápido, recuerdo tener entre las patas a mis dos pequeños recién nacidos, entonces, un haz de fuego y trueno atravesó el cuerpo de uno de ellos, el que estaba justo dormido al costado derecho, cuando intenté cogerlo con los colmillos, me di cuenta que mitad de su cabeza yacía sobre la hierba verde en la cual hace algunas horas nos habíamos acomodado, justo después de amamantarlos por primera vez. En cuestión de segundos y sin pensarlo el instinto de supervivencia me hizo coger a mi segundo cachorro, se había quedado inmóvil a causa del terror, en sus ojos solo veía el miedo, lo cogí con mandíbula prieta, el tirón enérgico lo lastimó y oí un rugido, en cualquier otro momento me hubiese paralizado, es primera vez que tengo descendencia, sin embargo, la vida de ambos dependía de mi agilidad y no tuve tiempo de recoger a los dos… tuve que dejar a mi cachorro muerto atrás. Corrí monte adentro tan rápi...
(para volar)