Ir al contenido principal

Balam


Un ruido estrepitoso me despertó de una plácida somnolencia.


Pasó demasiado rápido, recuerdo tener entre las patas a mis dos pequeños recién nacidos, entonces, un haz de fuego y trueno atravesó el cuerpo de uno de ellos, el que estaba justo dormido al costado derecho, cuando intenté cogerlo con los colmillos, me di cuenta que mitad de su cabeza yacía sobre la hierba verde en la cual hace algunas horas nos habíamos acomodado, justo después de amamantarlos por primera vez.


En cuestión de segundos y sin pensarlo el instinto de supervivencia me hizo coger a mi segundo cachorro, se había quedado inmóvil a causa del terror, en sus ojos solo veía el miedo, lo cogí con mandíbula prieta, el tirón enérgico lo lastimó y oí un rugido, en cualquier otro momento me hubiese paralizado, es primera vez que tengo descendencia, sin embargo, la vida de ambos dependía de mi agilidad y no tuve tiempo de recoger a los dos… tuve que dejar a mi cachorro muerto atrás.


Corrí monte adentro tan rápido como pude , escuchando una y otra vez como aquellos sonido estrepitosos sonaban sin descanso, nunca había escuchado sonido semejante, estoy segura que ningún animal lo produce,  no podría ser animal. Quise darme vuelta y atacar, pero dos seres erguidos en sus patas traseras corrían detrás mío sosteniendo ramas en las patas delanteras, de estas ramas salían aquellos ruidos ensordecedores, entendí que no tendría posibilidad de hacerles daño.


El recuerdo de cuánto tiempo pasó no es exacto, después de largos minutos dejé de escuchar sus ruidos y las rafagas cesaron, al ver a mi pequeño me di cuenta que había hecho jirones en su piel, y estos sangraban tranquilos y sin pausa. Lamí sus heridas hasta que dejó de lamentarse y finalmente se durmió.


Creo que no podré volver al lugar donde deje a mi pequeño muerto, esos animales erguidos en dos patas, han infestado el aire con su olor, y las ramas que sostienen en sus patas delanteras han matado a mi pequeño, intento sobreponerme al miedo pero solo pensar en la muerte del segundo cachorro me entumece.


Busco una guarida segura donde esconderlo para poder buscar alimento. La persecución me ha dejado sin fuerzas, ambos necesitamos comer lo antes posible. Decido subir a lo alto de la colina, donde hace algunos días vi una familia de ciervos pastar, antes de llegar a lo más alto, atisbo en la lejanía una especie de árboles gigantes, delgados pero firmes, trato de olerlos pero no tienen ningún olor, son totalmente  extraños, y hacen mucho ruido, parecen estar vivos porque exhalan un aire viscoso como nubes cargadas de lluvia, decenas de otros animales erguidos en dos patas como el que mataron a mi cachorro deambulan entre ellos, todos llevan ramas que hacer ruido y matan.



Se han apoderado del rio en el que solía refrescarme en temporada cálida y beber de sus frescas aguas, no estoy segura de poder acercarme ahora que los animales peligrosos han dominado el lugar y sueltan algo en el que hace que el agua cambie de color . Con la tristeza brotando de mis ojos me doy cuenta que esta a dejado de ser nuestra casa, y ha pasado a ser casa de otros, posiblemente mi cría no sobreviva.


Durante días los he observado, intentando entender a la manada,  pero su código no pertenece a este lugar, no es el nuestro ni el de ningún otro que haya conocido anteriormente, fluyen de una forma distinta. Desde lo alto de la montaña veo con tristeza cómo el cuerpo de mi recién nacido muerto días atrás es remolcado y tirado al río, no lo comen, se deshacen de él porque buscaban el mio en vez.

Una y otra vez me pregunto ¿qué buscan de mi?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Gorgona

Gorgona Las palabras reflejadas una y otra vez en mi escudo me impulsan  seguir adelante, tantas veces son las que he escuchado aquella historia empolvada ahora por los años, tantos eran los hombres que había visto desfilar hacia su muerte, aunque estoy seguro que esta vez será distinto, el destino sonríe y marca las piedras en mi favor. Contados tiene los minutos aquel mounstro de melena serpentina. Y será mi propia espada la que acabará con aquel maleficio.  El sol ha desaparecido, pero la luna todavía me acompaña, hacen semanas desde el último atardecer que vi caer detrás de mi comarca, y poco a poco los días dejan de tener nombre. Mis pies alados conducen el camino hasta las orillas de mar Egeo donde se encuentra resguardado el bosque de las ninfas, al verme aterrizar, cientos de pequeñas hadas se acercan curiosas para rozar mi  joven piel, es tan suave, tan tersa, que muchas se estremecen solo con pensarlo.  Al notarme herido a cau...

En todos

“ Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, no había sido llamada con nombre abajo la tierra firme”  (Enuma Elish, Poema Babilónico) En Todos Nuestro  mundo ha quedado destruido, distorsionado y sumergido en las interminables dimensiones del olvido. Sometidos hemos sido por los que llegaron de otro cielo. Ya nuestras piedras sagradas lo habían presagiado, y sabiendo que era el fin de nuestro planeta, comenzamos la búsqueda intergaláctica para sobrevivir en otros mundos. Cuando la invasión tuvo lugar, todo fue confuso, se propagaron de forma sorprendentemente rápida como la bruma cuando amanece.  En un principio nuestros reinados no prestaron demasiada atención a la migración, los veíamos cómodamente lejanos e inofensivos, demasiado opacos para ser una amenaza, demasiado delgados y encorvados, para representar algún mal. Recuerdo que en principio hablaban sin sentido, decían ser distintos, superiores en raza, creímos que estaban locos, pu...

Hombres azules

Hombres azules Te so ñ é en verde, con un velo azul cubriéndote la cabeza y protegiéndote el alma, miles de cabras diminutas pasaban por encima de ti acariciando tu piel. Estabas a unos cuantos metros de m í , te ve í as dormido, aunque no lo parec í as. Mientras yo, iba dando pasos cortos con los ojos cerrados. Tropecé con un camello, o por lo menos eso pensé, parec í a tratar de cogerme entre sus patas para luego devorarme, miré hacia donde t ú te encontrabas, segu í as dormido. Desperté asustada, y antes de abrir los ojos acerque la mano cuidadosamente hasta tu lado de la estera, sent í alivio al palpar tu piel. Dorm í as  profundamente, pude advertirlo en tu respiraci ó n, te ve í as contento, como cuando no hay resistencia entre lo manifiesto y lo oculto, entonces lo oculto, no invade lo inmediato. Me sent í feliz, tu felicidad de alguna forma, llena también espacios en m í . So ñ aste con un genio grande y fuerte, acercaba su...