Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de julio, 2019

Balam

Un ruido estrepitoso me despertó de una plácida somnolencia. Pasó demasiado rápido, recuerdo tener entre las patas a mis dos pequeños recién nacidos, entonces, un haz de fuego y trueno atravesó el cuerpo de uno de ellos, el que estaba justo dormido al costado derecho, cuando intenté cogerlo con los colmillos, me di cuenta que mitad de su cabeza yacía sobre la hierba verde en la cual hace algunas horas nos habíamos acomodado, justo después de amamantarlos por primera vez. En cuestión de segundos y sin pensarlo el instinto de supervivencia me hizo coger a mi segundo cachorro, se había quedado inmóvil a causa del terror, en sus ojos solo veía el miedo, lo cogí con mandíbula prieta, el tirón enérgico lo lastimó y oí un rugido, en cualquier otro momento me hubiese paralizado, es primera vez que tengo descendencia, sin embargo, la vida de ambos dependía de mi agilidad y no tuve tiempo de recoger a los dos… tuve que dejar a mi cachorro muerto atrás. Corrí monte adentro tan rápi...

Etéreo

¿Alguna vez lo etéreo te ha susurrado al oído?, ¿Alguna vez sentiste su aliento dulce y conveniente?, como cuando un aletargado zumbido actúa  anestesiando tu inconsciente y te dejas llevar por su deliciosa corriente imperceptible. Ese preciso instante donde el bien y el mal se mezclan para terminar siendo en partes iguales un solo todo, ese momento en que, con toda claridad  me doy cuenta de que sin el espectacular sacrificio de la bondad, sería tremendamente difícil apreciar el infierno. Momentos después, no creo en nada más que en el vacío, no encuentro más antídoto que embriagarme de aquel veneno teñido de éter y muero despacio adentrándome en el infinito mundo de las ideas. Me he movido en círculos por mucho tiempo, pensando que sería la manera más vital, o al menos la más segura para ser yo mismo. Luego de ver pasar cientos de lunas he dejado de estar tan segura, aunque todavía sigo creyendo que  la sinergia que los círculos crean a través de su ev...

Mis alas

Mire en tus ojos profundos, encontrándome con  aquello que nunca antes había visto, y que sin embargo imaginé  extrañamente familiar. Fue aquel día que volamos… ¿Lo recuerdas? Tú vestido de negro y yo vestida de ti.  No supe qué decir, arrimaste tu cuerpo decidido, atravesando y reconstruyendo mi cuerpo. Sentí como tu tacto retumbaba sordo en un silencio profundo, un silencio donde el sentimiento se cruzaba con la satisfacción del alma tuya, que perfectamente había estado esperándome. Sin más, caí profunda, profunda y feliz, profunda y plena.  No sé si fuiste  tú, o fue la indeleble sensación que plasmaste en mí, recuerdo haber sonreído con el corazón, recuerdo perder la conciencia y disfrazarlo de nerviosismo.  Tu fuerza, acompañada de un aliento embriagador y delicadas manos, brotó como un manantial, advirtiendo que quizá fuiste y no fuiste, tiempo antes de llegar a esta vida. Cuando en cánticos y susurros recuerdo aquel día, el sutil vi...