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Balam

Un ruido estrepitoso me despertó de una plácida somnolencia. Pasó demasiado rápido, recuerdo tener entre las patas a mis dos pequeños recién nacidos, entonces, un haz de fuego y trueno atravesó el cuerpo de uno de ellos, el que estaba justo dormido al costado derecho, cuando intenté cogerlo con los colmillos, me di cuenta que mitad de su cabeza yacía sobre la hierba verde en la cual hace algunas horas nos habíamos acomodado, justo después de amamantarlos por primera vez. En cuestión de segundos y sin pensarlo el instinto de supervivencia me hizo coger a mi segundo cachorro, se había quedado inmóvil a causa del terror, en sus ojos solo veía el miedo, lo cogí con mandíbula prieta, el tirón enérgico lo lastimó y oí un rugido, en cualquier otro momento me hubiese paralizado, es primera vez que tengo descendencia, sin embargo, la vida de ambos dependía de mi agilidad y no tuve tiempo de recoger a los dos… tuve que dejar a mi cachorro muerto atrás. Corrí monte adentro tan rápi...
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Etéreo

¿Alguna vez lo etéreo te ha susurrado al oído?, ¿Alguna vez sentiste su aliento dulce y conveniente?, como cuando un aletargado zumbido actúa  anestesiando tu inconsciente y te dejas llevar por su deliciosa corriente imperceptible. Ese preciso instante donde el bien y el mal se mezclan para terminar siendo en partes iguales un solo todo, ese momento en que, con toda claridad  me doy cuenta de que sin el espectacular sacrificio de la bondad, sería tremendamente difícil apreciar el infierno. Momentos después, no creo en nada más que en el vacío, no encuentro más antídoto que embriagarme de aquel veneno teñido de éter y muero despacio adentrándome en el infinito mundo de las ideas. Me he movido en círculos por mucho tiempo, pensando que sería la manera más vital, o al menos la más segura para ser yo mismo. Luego de ver pasar cientos de lunas he dejado de estar tan segura, aunque todavía sigo creyendo que  la sinergia que los círculos crean a través de su ev...

Mis alas

Mire en tus ojos profundos, encontrándome con  aquello que nunca antes había visto, y que sin embargo imaginé  extrañamente familiar. Fue aquel día que volamos… ¿Lo recuerdas? Tú vestido de negro y yo vestida de ti.  No supe qué decir, arrimaste tu cuerpo decidido, atravesando y reconstruyendo mi cuerpo. Sentí como tu tacto retumbaba sordo en un silencio profundo, un silencio donde el sentimiento se cruzaba con la satisfacción del alma tuya, que perfectamente había estado esperándome. Sin más, caí profunda, profunda y feliz, profunda y plena.  No sé si fuiste  tú, o fue la indeleble sensación que plasmaste en mí, recuerdo haber sonreído con el corazón, recuerdo perder la conciencia y disfrazarlo de nerviosismo.  Tu fuerza, acompañada de un aliento embriagador y delicadas manos, brotó como un manantial, advirtiendo que quizá fuiste y no fuiste, tiempo antes de llegar a esta vida. Cuando en cánticos y susurros recuerdo aquel día, el sutil vi...

En todos

“ Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, no había sido llamada con nombre abajo la tierra firme”  (Enuma Elish, Poema Babilónico) En Todos Nuestro  mundo ha quedado destruido, distorsionado y sumergido en las interminables dimensiones del olvido. Sometidos hemos sido por los que llegaron de otro cielo. Ya nuestras piedras sagradas lo habían presagiado, y sabiendo que era el fin de nuestro planeta, comenzamos la búsqueda intergaláctica para sobrevivir en otros mundos. Cuando la invasión tuvo lugar, todo fue confuso, se propagaron de forma sorprendentemente rápida como la bruma cuando amanece.  En un principio nuestros reinados no prestaron demasiada atención a la migración, los veíamos cómodamente lejanos e inofensivos, demasiado opacos para ser una amenaza, demasiado delgados y encorvados, para representar algún mal. Recuerdo que en principio hablaban sin sentido, decían ser distintos, superiores en raza, creímos que estaban locos, pu...

Gorgona

Gorgona Las palabras reflejadas una y otra vez en mi escudo me impulsan  seguir adelante, tantas veces son las que he escuchado aquella historia empolvada ahora por los años, tantos eran los hombres que había visto desfilar hacia su muerte, aunque estoy seguro que esta vez será distinto, el destino sonríe y marca las piedras en mi favor. Contados tiene los minutos aquel mounstro de melena serpentina. Y será mi propia espada la que acabará con aquel maleficio.  El sol ha desaparecido, pero la luna todavía me acompaña, hacen semanas desde el último atardecer que vi caer detrás de mi comarca, y poco a poco los días dejan de tener nombre. Mis pies alados conducen el camino hasta las orillas de mar Egeo donde se encuentra resguardado el bosque de las ninfas, al verme aterrizar, cientos de pequeñas hadas se acercan curiosas para rozar mi  joven piel, es tan suave, tan tersa, que muchas se estremecen solo con pensarlo.  Al notarme herido a cau...

Ione

Así fue. 1 La ansiedad ancestral de mi memoria, escasamente recuperada, me había sugerido estar en busca de algo. Habían sido meses difíciles, había perdido algo que la gente por definición, no debería perder. Llegaba el día a su fin, y el cielo se mostraba obscuro como nunca antes. Imprudente, marchaba ávido el pie izquierdo delante del derecho, a orillas de lo que imaginé formaba un lago. Repuse descansar unos minutos a causa de la sed y el cansancio. Sentí la brisa fresca sobre aquellas aguas, la sensación causaba escalofríos. Entonces, vi una línea imperfecta de luces reflejarse en aquel cúmulo  de líquido, se movía lenta, casi imperceptible. Después de mis ojos acostumbrarse a la poca luz, acerqué el torso en dirección al reflejo, e intrigado di cuenta que mis percepciones distorsionaban las sensaciones del silencio en vilo que guardaba aquel lugar. No se trataba de un lago, si no de un gran lodazal. - Curioso lugar para reflejar y ...