Ir al contenido principal

Los lirios




Los Lirios


1
Los lirios se ven cada día más grandes y bonitos – Pensé.
Aunque tengo la impresión, que todo aquel  que pasa por aquí pretende no mirarlos, y si lo hacen, la expresión plasmada en sus rostros no cambia.  Los ven pero no los ven, como cuando uno permanece con la cabeza perdida en pensamientos lejanos, y aunque tenga los ojos fijos, no llega a percibir la delicada representación de aquello tan sencillo que termina por definirse como “lo real”. - Seguramente estarán pensando en otras cosas- Dije a mí mismo. 
Al reflexionar sobre lo absurdamente misteriosos que pueden llegar a ser los conceptos, sentí pena, no por los conceptos en sí, ni por sus muchas veces imperceptible figura, sino más bien por un origen aún más profundo, un imaginario colectivo que ciñéndose  fuertemente a nuestros pensamientos terminan siendo uno, adentrándose en las sensaciones, conformada por cúmulos de efímeras percepciones colectivas  impiden a uno sentir lo verdadero, son como fantasmas que muchas noches  siquiera dejan  dormir tranquilo.  
Estos pensamientos habitan por todos lados, cada día me siento más familiarizado con ellos, aparecen en distintas gamas de gris, mayor parte de las veces han perdido nitidez, asemejándose más a las sombras que la realidad.  Los conozco bien, se buscan un espacio en los sueños donde entran de puntillas y se acomodan.  Sin permiso, empiezan a moverse en forma perpendicular, levantando todo polvo de recuerdo y asfixiándolo de nostalgia. Así son los fantasmas mentales,  van cavando poco a poco en el inconsciente de las personas, tan despacio y sin hacer ruido que uno no se llega a enterar, y antes que lo sepas, eres uno más de los que mira sin mirar.
Una vez más veo a mí alrededor;  los veo pasar, fantasmas gobernando cuerpos apurados, pedaleando en la incorruptible vorágine de sensaciones y estímulos, alcanzando a tragar y terminar digiriendo  la forma más simple de nuestra existencia.
Lo imagino como  una masa flexible y elástica que va adoptando cientos de formas que a la vez son una misma, de estructura viscosa y sobre todo movediza. 
Los recuerdos de la niñez son los más apetecibles, le encanta sobarse con los pocos puros que uno cuidadosamente conserva, rondando sus contornos dorados y al cabo de un tiempo  infectándolos. Los llena de materia espesa y hasta me atrevería a decir venenosa, tanto así, que hay gente que ya no tiene cura, la infección fantasmal está demasiado avanzada, entonces, cargar con la sombra de sus vidas es lo único que les queda.
 Peor aún, no son tan fáciles de reconocer, saben camuflarse entre las medias sonrisas y lo fingido, esto que digo es verdad, lo digo yo, que también  he experimentado las sombras.
Rostros esculpidos con la dureza del olvido es lo que de pequeño solía llamar escafandras, parecían estar herméticamente sellados en sus pensamientos, sus ojos y alma habían secado con el paso de los años, acabando por fin de estar en contacto con ellos mismos, y eso, más que nada en el mundo es el principal fundamento del miedo. 
Sin ánimos de relatos ficticios, estos fantasmas eran y son reales, te traspasan con la mirada y hielan la espina; capaces de entrecortar el aliento por segundos, y hacerte actuar torpemente por orden engreída del nerviosísimo.  Hay algunos que ante su influencia les da por reír, a mí, más ganas me daban de llorar, así de temibles son los escafandras.



2
Es por eso en esta mañana  trato de escapar,  purificar mis espectros íntimos a través de la belleza invisible de los lirios. Personalmente, pienso que poner especial atención en la sencillez de su atavio permitiéndome descubrir lo elemental de la materia universal, comprendo que de alguna extraña manera todo se encuentra conectado  mediante hilos invisibles.  Si un lirio tiene la fuerza de hechizar con su simplicidad todo a su alrededor también.
 Ahora solo quiero protegerlos, alimentarlos con mi espíritu. Hoy, resolví que es necesario proteger las luces.
Contengo el torrente de reflexiones por unos instantes, me urge pensar en la perfección de lo simple;  rápidamente acuden a mí lugares hermosos donde me he encontrado, es decir, regresa a mi memoria la huella indudable que han dejando en mí, aquella impresión maravillosa e indestructible que sólo lo visto con el alma puede crear.  Doy una vuelta de 360 grados sobre mi eje imaginario;  una suave brisa fresca envuelve mi piel, cierro los ojos y siento como mi cuerpo se eriza casi de forma inmediata y perfecta. Invoco la armoniosa secuencia de esferas Kepleriana, donde los planetas se mueven en perfecta cadencia,  levanto el rostro hacia el cielo, dando cuenta de que si el mundo está girando en perfecta armonía, yo me encuentro girando con él.





Comentarios

  1. vaya lirios inspiradores! la belleza de una flor, algo tan simple, puede conectarnos con el universo, claro que sí, desentrañar sus secretos, provocar una auténtica epifanía. lo has expresando maravillosamente bien. y gira el mundo, gira...

    ResponderEliminar
  2. Gracias una vez más Raúl por tus palabras :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Gorgona

Gorgona Las palabras reflejadas una y otra vez en mi escudo me impulsan  seguir adelante, tantas veces son las que he escuchado aquella historia empolvada ahora por los años, tantos eran los hombres que había visto desfilar hacia su muerte, aunque estoy seguro que esta vez será distinto, el destino sonríe y marca las piedras en mi favor. Contados tiene los minutos aquel mounstro de melena serpentina. Y será mi propia espada la que acabará con aquel maleficio.  El sol ha desaparecido, pero la luna todavía me acompaña, hacen semanas desde el último atardecer que vi caer detrás de mi comarca, y poco a poco los días dejan de tener nombre. Mis pies alados conducen el camino hasta las orillas de mar Egeo donde se encuentra resguardado el bosque de las ninfas, al verme aterrizar, cientos de pequeñas hadas se acercan curiosas para rozar mi  joven piel, es tan suave, tan tersa, que muchas se estremecen solo con pensarlo.  Al notarme herido a cau...

En todos

“ Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, no había sido llamada con nombre abajo la tierra firme”  (Enuma Elish, Poema Babilónico) En Todos Nuestro  mundo ha quedado destruido, distorsionado y sumergido en las interminables dimensiones del olvido. Sometidos hemos sido por los que llegaron de otro cielo. Ya nuestras piedras sagradas lo habían presagiado, y sabiendo que era el fin de nuestro planeta, comenzamos la búsqueda intergaláctica para sobrevivir en otros mundos. Cuando la invasión tuvo lugar, todo fue confuso, se propagaron de forma sorprendentemente rápida como la bruma cuando amanece.  En un principio nuestros reinados no prestaron demasiada atención a la migración, los veíamos cómodamente lejanos e inofensivos, demasiado opacos para ser una amenaza, demasiado delgados y encorvados, para representar algún mal. Recuerdo que en principio hablaban sin sentido, decían ser distintos, superiores en raza, creímos que estaban locos, pu...

Hombres azules

Hombres azules Te so ñ é en verde, con un velo azul cubriéndote la cabeza y protegiéndote el alma, miles de cabras diminutas pasaban por encima de ti acariciando tu piel. Estabas a unos cuantos metros de m í , te ve í as dormido, aunque no lo parec í as. Mientras yo, iba dando pasos cortos con los ojos cerrados. Tropecé con un camello, o por lo menos eso pensé, parec í a tratar de cogerme entre sus patas para luego devorarme, miré hacia donde t ú te encontrabas, segu í as dormido. Desperté asustada, y antes de abrir los ojos acerque la mano cuidadosamente hasta tu lado de la estera, sent í alivio al palpar tu piel. Dorm í as  profundamente, pude advertirlo en tu respiraci ó n, te ve í as contento, como cuando no hay resistencia entre lo manifiesto y lo oculto, entonces lo oculto, no invade lo inmediato. Me sent í feliz, tu felicidad de alguna forma, llena también espacios en m í . So ñ aste con un genio grande y fuerte, acercaba su...